Sin lugar a duda para tratar este tema Hollywood nos ha ayudado y mucho, todas las creaciones cinematográficas parecen ir tornándose una realidad, de Skynet y Sarah Connors parece que no vamos a poder desengancharnos. Aunque el tema de los Robots Militarizados es un tema que ya he tratado y puntualmente sobre el empleo de la Inteligencia Artificial (IA) en la toma de decisiones militares por parte del Ejército de los Estados Unidos de Norteamérica (US Army), en esta oportunidad los originadores del tema no son otros que el Ministerio de Defensa de Rusia y sus aliados Chinos.

Durante el mes de abril del 2021, el titular del Ministerio de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, señaló que la nación planeaba ampliar su arsenal de complejos robóticos destinados al uso militar. En ese sentido, se refirió a robots pesados, de medición de radiación y de contaminación química, entre otros, sin embargo, al poco tiempo (a fines de mayo), dio a conocer que Rusia empezó a producir en serie unos robots de combate basados en un sistema de IA, capaces de actuar de forma autónoma.

La medida en que Rusia ha dado prioridad a la IA en la modernización de sus Fuerzas Armadas se destacó en un informe titulado “Inteligencia artificial y autonomía en Rusia”, que fue publicado durante la segunda quincena de mayo del 2021 por el grupo de investigación y análisis del Centro de Análisis Navales (CNA), Organización sin fines de lucro con asiento en Arlington, Virginia.

Los autores del informe trabajaron en estrecha colaboración con el Centro Conjunto de Inteligencia Artificial del Pentágono para producir lo que la organización llamó “la primera pieza importante de investigación estadounidense que articula las principales iniciativas, y logros de la Rusia contemporánea en los esfuerzos de IA” colocando evidentemente estas iniciativas dentro del panorama tecnológica más amplio de rusia brindándole una autonomía sesgada. Adicionalmente y con cierto grado de relevancia en el mencionado informe se resalta que los estrategas militares rusos han dado mucha importancia al establecimiento de lo que ellos denominan “dominio de la información en el campo de batalla, y al aprovechamiento de las tecnologías mejoradas por IA para fructificar los datos disponibles en el campo de batalla moderno para proteger a Rusia”.

Los ejercicios militares, las operaciones y las exhibiciones de la industria de defensa de Rusia muestran un número creciente de plataformas aéreas, terrestres y marítimas no tripuladas. Algunos ejemplos son descartados por los observadores occidentales como evidentes fracasos y signos de ambiciones poco realistas. Rusia está desarrollando una serie de plataformas de armas autónomas que utilizan IA como parte de un ambicioso impulso respaldado por la cooperación de alta tecnología con la vecina China. Dentro del equipamiento que se puede destacar y estaría ya superando la instancia de ser beta, se puede destacar:

  • El grupo Kalashnikov está creando un Robot que tendrá como tareas fundamentales la custodia de territorios y el reconocimiento. 
  • Por otra parte, el conglomerado ruso Uralvagonzavod construye sistemas robotizados en base al tanque T-72B3. Uno de ellos representa un vehículo de combate no tripulado con armas pesadas, mientras que otro posee cañones automáticos.
  • Otro de los artefactos destacados es el robot submarino Poseidón, que tiene propulsión nuclear. Tal y como explicó en 2018 el presidente ruso, Vladimir Putin, este tipo de máquinas pueden portar munición convencional y nuclear. 
  • El Uran-6 está diseñado principalmente para la remoción de minas y se usó ampliamente en Siria. El robot Uran-6 demostró sus capacidades durante la limpieza continua del terreno y los objetos en Palmyra, Aleppo y Deir ez-Zor. En total, limpió más de 50 hectáreas de minas. También se utiliza en Karabaj como parte del cuerpo de ingenieros.
  • El Uran-14 combate incendios. 
  • Uran-9 ya está incorporado al Ejército de Rusia. Se trata de una máquina destinada a misiones de reconocimiento y destrucción de vehículos blindados rivales. Entre sus características, destaca su equipamiento con cohetes antitanques, un cañón automático de 30mm, una ametralladora de 7,62 mm o un lanzallamas.

Durante las pruebas, los Robots-Soldados primero dispararon desde la posición cuerpo a tierra y luego rodilla a tierra, a objetivos estándar y estacionarios a una distancia de 150, 300 y 350 metros. Varios objetivos entraron en la zona de tiro y desaparecieron para simular un escenario de batalla real. Con la ayuda de sofisticados mecanismos de orientación del terreno, sensores láser y sistemas de navegación, fue posible crear un robot capaz de analizar de forma independiente la situación en el campo y actuar con coherencia como un grupo organizado.

Las campañas militares Rusas contra Ucrania y Siria se han convertido en el banco de pruebas de tales aplicaciones, así como de su integración en el orden de batalla ruso en condiciones de guerra real. En comparación con hace apenas diez años, las Fuerzas Armadas de Rusia han logrado un progreso considerable en la adopción y expansión del uso de estas nuevas tecnologías en el desarrollo de su capacidad. Este proceso está destinado a continuar, con algunas implicaciones importantes para países como Estonia que limitan con Rusia y se sienten amenazados por su capacidad militar ofensiva y su intención política hostil, así como para toda la alianza de la OTAN, que busca disuadir la agresión militar de Rusia.

El informe final de la CNA, encontró que la “destreza técnica del US Army está siendo desafiada, especialmente por Rusia y China”, y describió cómo los dos países estaban persiguiendo activamente una carrera de IA que amenazaba con eclipsar la propia IA del Pentágono.

Durante la cumbre de Xi Jinping y Vladimir Putin, de junio de 2019 en Moscú, el líder ruso declaró que los años 2020 y 2021 serán “Años de cooperación científica, técnica y de innovación” entre las dos naciones. Este mensaje se ha reafirmado con los planes anunciados a principios de este año para construir juntos una estación lunar .

Mas en lo terrenal pero no por ello menos importante, no debe dejarse de observar la perspectiva de incorporar IA, ya que ambos países buscan reforzar sus capacidades C4ISR (un acrónimo que se refiere a las capacidades de Comando, Control, Comunicaciones, Computación, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento), a partir de un creciente número de ejercicios combinados.

Si bien existen desafíos importantes y algunas reservas para ceder las capacidades críticas de toma de decisiones a la IA y lejos de las mentes humanas, las tendencias indican claramente que los esfuerzos rusos para introducir estas capacidades avanzadas están en marcha. Y los aportes críticos provienen de China, identificado según el reporte de CNA como “el socio clave de Rusia en el ámbito de la alta tecnología en general y la IA en particular”.

Aunque la formación de la primera unidad robótica en las Fuerzas Armadas de Rusia es importante, no debe malinterpretarse como un gran avance en la capacidad militar. Muchos desafíos técnicos siguen sin resolverse. Estos se derivan del uso de canales de radio rusos para controlar a las unidades de Robots, a diferencia de los enfoques estadounidenses para usar canales de radio y fibra óptica. En consecuencia, en el uso de los robots rusos, existen problemas con las señales que atraviesan barreras naturales como árboles, terreno y edificios, así como interrupciones debido a las condiciones climáticas. Además, estos sistemas también son altamente vulnerables a las capacidades de Guerra Electrónica (EW). La explotación de tales complejos robóticos en el campo de batalla moderno en un papel de combate todavía parece un poco lejana; pero la visita del Ministro de Defensa Ruso Shoigu a Nakhabino muestra que estas áreas son claramente prioridades a largo plazo para el desarrollo de la fuerza rusa.

Esta claro que Rusia ve la ventaja y el impacto de los sistemas y plataformas no tripuladas en los asuntos militares y cómo se está preparando para el futuro en el que tales sistemas habilitados por la IA y la conectividad ubicua readecuarán el carácter de la guerra.

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