En agosto 2016 la empresa DCNS, cuya tercera parte del capital accionario pertenece al gobierno galo, fue víctima de una filtración masiva de documentación secreta relativa a las especificaciones técnicas y operativas de los Submarinos Clase SCORPENE. Parte de esos documentos fueron publicados por el periódico The Australian.

Este evento tuvo lugar a tan sólo tres meses de que el astillero francés resultara vencedor en la licitación para diseñar y construir las nuevas unidades que se incorporarán a la Fuerza de Submarinos de la Armada de Australia. Para comprender la magnitud y gravedad del mismo es necesario recordar que este programa de submarinos es considerado por los expertos como el mayor programa de adquisición de medios militares de Australia y que la decisión final recayó sobre DCNS después de una dura contienda comercial y diplomática con los otros dos litigantes de peso. En efecto, en la licitación compitieron con el astillero francés una empresa alemana y otra japonesa.

El 26 de abril de 2016 las más altas fuentes gubernamentales y de la defensa de Francia y Australia anunciaban que el astillero francés era seleccionado para construir la nueva generación de submarinos australianos. El modelo elegido fue el “SHORTFIN”, una versión del submarino francés “BARRACUDA”, que permitió a DCNS imponerse a la empresa THYSSEN (TKMS) de Alemania y al consorcio japonés integrado por MITSUBISHI HEAVY INDUSTRIES y KAWASAKI SHIPBUILDING CORPORATION en la licitación valuada en 50.000 millones de dólares australianos (aprox. 34.000 millones de euros). Los construcción de los doce nuevos submarinos de propulsión convencional, cuya primera unidad se prevé incorporar al servicio activo en 2030, permitiría la generación de 2.900 nuevos puestos de trabajo en Australia y la movilización de cerca de 4.000 empelados de la empresa francesa durante los seis primeros años. Se prevé que, a la finalización del contrato, la industria francesa obtendría ganancias netas por valor de 8.000 millones de euros.

La importancia estratégica de este programa, hizo que todo el procedimiento de negociación fuera blanco de varios ciberataques que, según los medios franceses, pudieron haberse originado en China o Rusia. Especialmente si se tiene en cuenta que la característica que inclinó la balanza hacia el diseño francés fueron sus excelentes condiciones de furtividad, lo que lo haría ideal para misiones de colección de inteligencia, factor que habría despertado inquietudes en estos países

Este evento también disparó alertas en países relacionados con esta unidad submarina, como Chile y Malasia que ya son operadores de estas unidades y Brasil que prevé contar con ellos a partir de 2018. Una de las consecuencias inmediatas fue la suspensión de la futura compra de tres submarinos adicionales por parte de India a DCNS. La primera serie de los submarinos “SCORPENE” que se encuentran en pleno proceso de construcción en el astillero MAGAZON de India, está considerada la unidad submarina más avanzada de su clase a nivel mundial. El primero de la clase, INS KALVARI, realizó su etapa de pruebas en el mar en Mayo 2016 y se prevé su entrada en servicio operativo hacia fines del corriente año, aunque el programa lleva ya cuatro años de retraso.

Solamente tres de los documentos de un total de 22.400 páginas liberados, fueron publicados por The Australian. Los mismos corresponderían a los años 2010-2011 y brindarían información sensible sobre la capacidad de combate de seis de estas unidades que el astillero francés diseñara para la Armada de India. Entre los datos más comprometidos se encontrarían detalles de las características de furtividad de estos submarinos, incluidas las frecuencias empleadas para colección de información, el nivel de ruido a diferentes velocidades, profundidad de inmersión, alcance y autonomía, información electromagnética e infrarroja, así como las especificaciones del sistema para lanzamiento de torpedos y el sistema de combate entre otros.

Según un ex oficial de alto rango de la Armada India que participó de las negociaciones que llevaron a la construcción de los “SCORPENE” indios bajo la denominación Proyecto 75, la única característica operacional que comprometería a estas unidades, si hubiera sido obtenida efectivamente del astillero fabricante, sería el código fuente del sistema de control tiro. Este código está en poder exclusivo de DCNS, que no lo compartió ni siquiera con las empresas proveedoras de los sistemas de armas que equiparán a los submarinos. Las autoridades australianas, para restar importancia al evento, informaron que el código fuente del sistema de control tiro de los futuros submarinos “SHORTFIN” se encuentra en poder de las máximas autoridades de ese país.

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Declaraciones Oficiales, Estrategias y Especulaciones

La empresa DCNS descartó de plano que la filtración se hubiera originado en su país de origen, lo que corrió el foco de las sospechas a India, que no tardó en reaccionar. Una serie de comunicados oficiales de los organismos públicos involucrados en las especulaciones, intentaron desestimar inicialmente la gravedad del tema. Posteriormente, ante la presión del Congreso al Ejecutivo indio, admitieron haber sido víctima de una acción de Ciberespionaje con el objeto de deslindar responsabilidades sobre el evento.

Los miembros de la Armada de India citados por los principales medios de ese país coincidieron en señalar que la información publicada en Australia no coincide con la documentación entregada por la empresa francesa a la fuerza naval de ese país en 2005. No obstante ello, el diario australiano declaró que la información provista fue originada en Francia para India en 2011 y se sospecha que la misma fue sustraída en ese país europeo ese mismo año por un ex oficial de la Marina Francesa que se desempeñaba como subcontratista de DCNS, responsable del adiestramiento que recibieron los marinos asiáticos. Esa documentación habría sido entregada a una empresa del Sudeste Asiático probablemente para asistir en una negociación con alguna armada de la región. Posteriormente habría sido entregada por un tercero a una segunda empresa antes de ser enviada por correo en un disco externo a Australia.

Los primeros indicios de la investigación sugieren que:

  • no se habría tratado de un caso de hacking. Los documentos liberados son casi mayoritariamente copias escaneadas de un manuscrito impreso, que bien podría tratarse de un manual técnico de operaciones. Los hackers por lo general publican los archivos PDF originales y este no habría sido el caso.
  • La inclusión de información relacionada con los submarinos de Chile y Malasia podría desvincular a India del incidente. La fuente podría no haber tenido acceso digital al material original.

Por este motivo los especialistas concluyeron inicialmente que podría tratarse de un caso de espionaje industrial tendiente a implantar la idea de que la empresa francesa no posee sistemas de protección adecuados y por lo tanto compromete información sensible relativa a la operación de los sistemas de armas que produce.

En Australia, funcionarios norteamericanos habrían manifestado en privado sus reservas en relación con la capacidad de Francia para preservar información sensible de carácter militar.

La estrategia desarrollada por DCNS, con el patrocinio de las máximas autoridades de Francia e India y los medios de prensa del país europeo, para responder a esta situación se basó principalmente en difundir un comunicado según el cual manifestaba que la filtración publicada por The Australian no afectaba en modo alguno a los usuarios operativos de los submarinos “SCORPENE”. En paralelo inició acciones legales en tribunales de Francia y Australia. En un tribunal de París presentó una demanda contra una persona, cuyos datos son reservados, por incurrir en una falta grave contra la confianza de su empleador, lo que motivó que la Fiscalía Pública iniciara una investigación sobre el hecho. En Australia logró que la Suprema Corte de Nueva Gales del Sur emitiera una orden judicial que ordenaba al diario The Australian retirar de su sitio web los documentos filtrados y la prohibición de continuar publicando los documentos filtrados o parte de ellos. El abogado de DCNS declaró a medios indios que el evento de la filtración provocó un grave perjuicio a la empresa, afectando su nombre y reputación, y a los clientes de la misma con la publicación de información sensible y confidencial.

En respuesta a la orden judicial, The Australian informó poseer más de diez temas confidenciales que comprometerían el programa de construcción de submarinos de India y anunció que publicaría información relativa al sistema de armas del submarino. No obstante sus anuncios, acató la orden del tribunal australiano. A pesar de los esfuerzos de DCNS, el tema no quedará cerrado allí. La suspensión del contrato para construir submarinos adicionales por parte del gobierno de India representa un indicio de peso que permite apreciar el grado de afectación que puede llegar a tener para el astillero francés. En los próximos meses deberán cerrase dos procesos licitatorios similares en Polonia y Noruega, disputas técnico-comerciales en las cuales participa DCNS.

La sensibilidad gubernamental en Francia se encuentra en su máxima expresión, no sólo porque el estado francés participa con el 62% en el capital accionario de DCNS. La empresa THALES, otro pedestal de la industria de defensa gala, es propietaria del 35% y participa en todos los programas de DCNS como integradora y proveedora de subsistemas para las plataformas que construye DCNS. Sin embargo la prensa europea ha tratado de mantenerla al margen de este episodio.

En relación con Australia, el gobierno francés considera el contrato de DCNS como una prueba tangible de la profundización del relacionamiento entre ambos países para mantener la estabilidad en el Pacífico Sur, una región donde Francia y Australia comparten intereses.

Los nuevos doce submarinos reemplazarán a los seis de la Clase “COLLINS” que integran la fuerza submarina en la actualidad y Malcom Turnbull, Primer Ministro de Australia, justificó la decisión de duplicar la cantidad de unidades con el argumento que su país opera en un ambiente marítimo regional complejizado en particular por el incremento de capacidades de China. En el Libro Blanco aprobado en febrero la Defensa Australiana señala que en 2035 la mitad de los submarinos del mundo estarán operando en el área marítima del Pacífico Sur.

Fuentes Consultadas