Autor: Daniel Markuson*

A fines del 2021, Mark Zuckerberg nos sorprendió con la noticia: la presentación del Metaverso acompañado por un video explicando cómo será. Definió al Metaverso como «una Internet en la cual estaremos dentro de la experiencia, no sólo observándola».

Facebook describe al Metaverso como una experiencia inmersiva de realidad virtual, en la que tendremos nuestros propios avatares virtuales y nos podremos comunicar unos a otros en un enorme escenario digital. Sus creadores alegan que será un mundo inmersivo e interactivo, donde podremos jugar, interactuar, hacer compras, ver películas y mucho más. Emulará nuestras experiencias físicas y sociales en un espacio puramente virtual. En la práctica, parece más una versión avanzada del antiguo juego de Los Sims o Second Life, reproduciendo las utopías de retrocomputación que escuchábamos al principio de los años 2000.

Zuckerberg se refiere al Metaverso como la próxima versión de Internet, pero para los investigadores se tratará de una nueva pesadilla para la privacidad. Podrían llegar a tener razón si recordamos el historial de privacidad de Facebook.

El Metaverso queda en algún lugar entre las realidades virtuales y aumentada, que dará origen a una realidad extendida. Para poder acceder a ella, tendremos que instalar sensores de Facebook en nuestras casas. Esos sistemas de realidad mixta también suelen tener sistema de registro de ojos, rostro, cuerpo y mano. En algunos casos, puede incluso registrar ondas cerebrales. Por lo tanto, para usar todos los recursos del Metaverso, tendrá que pasar por un nivel sin precedentes de rastreo y vigilancia.

Facebook no es famoso por su responsabilidad con los datos de sus usuarios, por lo tanto, existe una gran posibilidad que sus datos vuelvan a formar parte de un evento de vaciamiento o violación de datos. La plataforma virtual brindará más formas a Facebook para recolectar datos y aumentar aún más el control sobre nuestras actividades – lo que queda particularmente ejemplificado por el concepto de introducir sensores en nuestras casas, en las personas y registrar sus actividades. Por ello, el Metaverso puede ser interceptado, hackeando los avatares de los usuarios o creando copias, permitiendo de esta manera la extracción de datos confidenciales.

Las manipulaciones algorítmicas y la segmentación de contenidos de Facebook también pueden afectar nuevos niveles en la configuración del Metaverso. Al analizar nuestros movimientos corporales y nuestras expresiones faciales en realidad virtual, los algoritmos de la red social podrá rastrearnos aún más y manipular los datos.

La plataforma tendrá su ramificación B2B llamada Horizon Workrooms, posibilitando realizar reuniones de negocios en realidad virtual. Esa extensión para el área profesional probablemente acarreará desafíos adicionales a los empleados que no desean participar de las actividades del Metaverso de sus empresas. El nuevo recurso virtual podría generar oportunidades, como hacer el trabajo remoto más eficiente y tener conexiones más próximas con familiares o amigos en el exterior.

El Metaverso tiene una propuesta positiva, pero no puede olvidar la cuestión de la privacidad y la seguridad sin contar con regulaciones adecuadas y un tratamiento responsable de la privacidad del usuario.

*  Daniel Markuson, especialista em ciberseguridad y privacidad digital de NordVPN, empresa especializada em soluciones de privacidad, seguridad y redes virtuales privadas (VPN.

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Traducción al castellano del Artículo publicado en idioma portugués por Dciber